lunes, 24 de octubre de 2016

Aventuras de un Impotente - Hernán Hoyos


SINOPSIS: Aventuras de un impotente: mejor la impotencia que la cabronería, mejor lo propio que lo foráneo.

Permítasenos presentar brevemente la obra. La novela de sexo-ficción Aventuras de un impotente, vendida en 30 pesos colombianos para el año en el cual se editó (1976), tiene 209 páginas y está inscrita por su autor dentro de la serie picaresca, aunque aquí el protagonista –a diferencia de la mayoría de los que aparecen en este género– no es “pobre” en lo social, sino en lo sexual. La novela está dividida en doce capítulos en donde, como su título lo anticipa, se muestran todas las vicisitudes por las que pasa un hombre impotente, Polidoro Blandón, para obtener, más que recobrar, la potencia sexual, tal como se enuncia al comienzo de la obra:

“Hoy no sé en qué época de mi vida me volví impotente. Porque en realidad no recuerdo ninguna en que mi pene se me hubiera parado bien”. (Hoyos, 1976, p. 1)

Polidoro Blandón es un hombre simpático, risueño, servicial, a quien le gusta la buena vida y tiene un gran talento para conseguir dinero, motivo por el cual no necesitó ir a la universidad. A los veintidós años ya tenía un almacén de repuestos y a los treinta se codeaba con repuesteros mayoritarios y con los importadores más ricos del país. Su tranquilidad económica y la de sus familiares le permitieron asumir la decisión de tomar la vida para “divertirse”. Con esta intención da rienda suelta a sus aventuras: comienza a departir en fiestas; pero cuando llega el momento de pasar a encuentros sexuales debe fingir: fingir que está mal por una canción de Rafael para no estar con una monumental prostituta; fingir que no es él para que, por su gran parecido físico, su compañero de seminario, Pedrito García, lo suplante ante Julieta y pueda satisfacer los deseos sexuales de esta (de cuya aventura queda como consecuencia un tiempo en la cárcel); fingir un desmayo en el XII Festival del Sexo organizado por la Sociedad de Sade en San Francisco (California) para evitar el ridículo de no poder hacer el amor en escena con una francesa llamada Colette.

Dentro de sus aventuras se relatan dos matrimonios: el primero, a sus 35 años con la rica bugueña Anatolia Cabal, ex esposa del Tumbalocas, una cincuentona poco agraciada: “ancha, sin cintura, con cuello corto y cara cuadrada, con un bigotico gris” (p. 15); pero seria, dinámica y de buen gusto. Con Anatolia, terminan separándose: a la ausencia de relaciones sexuales se sumaron la cobardía de Polidoro para enfrentar a dos ladrones que entraron a su casa, y los disparos equivocados que le dio a un muñeco de caucho y goma, Burt Lancaster (una clara parodia), mandado traer de Estados Unidos por Anatolia para satisfacer sus deseos sexuales y por el que había pagado cinco mil dólares.

El segundo matrimonio es con Matilde, una mestiza de Florencia (Caquetá), con quien se casa animado por el profesor Vergolio, sexólogo, psicólogo y naturista quien le ayuda a Polidoro a superar su impotencia sexual. En relación con terapias para esta, encontramos otras aventuras de Polidoro; una de ellas es un viaje al Amazonas emprendido por Míster Sanhurst (un sociólogo e investigador norteamericano que busca comparar la eficacia del método contra la impotencia de Vergolio con el del indio Maricapac), Narcisus, su secretario privado, Vergolio, la francesa Colette (quien no puede negarse a hacer el amor con ninguna persona que se lo pida con ruegos), Viviana (bisexual con tendencia al lesbianismo y con un clítoris sumamente desarrollado), Alberto (impotente), Polidoro (impotente) y Sócrates (quien solo puede hablar diciendo vulgaridades). Ya en el Amazonas, a Alberto se le aplica el tratamiento del inca Maricapac; y a Polidoro, el de Vergolio. La terapia de Vergolio consiste en alimentación natural, ejercicio y baños de sol; la del indio Maricapac se describe así:

“yo hago riegos en los órganos sexuales, les echo el humo del tabaco en el ombligo, les doy a tomar las aguas de los siete colores y cuando el caso lo requiere, les soplo el órgano. Esto durante tres días de luna llena. Los tres días siguientes les rezo a las doce de la noche la oración de la Cruz de Caravaca. Si el paciente no reacciona, es porque no tiene cura.” (p. 160).

Resultados de los tratamientos y de la expedición: Alberto se “pirobió” (se volvió homosexual), Polidoro recobró su vigor sexual y tuvo relaciones con Colette; Sócrates fue echado después de gritar a los cuatro vientos que Sanhust y Narcisus estaban “cacorreando” (teniendo relaciones homosexuales), Vergolio y Polidoro optaron por devolverse a Cali. Es en tal regreso donde Polidoro conoce a Matilde, su segunda esposa, mestiza que conserva rasgos de sus ancestros sibundoy. En este punto, es importante mencionar que Polidoro no desflora a Matilde, sino que le pide a Vergolio que lo haga y que les dé lecciones eróticas. Vergolio, ante la insistencia de Polidoro, accede y funge como amante dos veces. Ya para la tercera, le dice:

“-Don Polidoro, yo hice lo que pude por usted en cuanto a su impotencia y creo que los resultados son satisfactorios […] pero usted necesita otro tratamiento, urgente, para que pueda llevar una vida matrimonial todavía más feliz. Y no soy especialista en el tratamiento que usted necesita ahora […] [tratamiento] contra la cabronería.” (p. 209). 

Por María Isabel Reverón Peña y Mario Antonio Parra Pérez – Fragmento publicado en la revista “La Palabra” de la UPTC – Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia

[Fuente: http://revistas.uptc.edu.co/revistas/index.php/la_palabra/article/view/4787/4276]





TITULO: Aventuras de un Impotente
AUTOR (ES): Hernán Hoyos
FICHA TÉCNICA:
Copyright © Hernán Hoyos
Género: Erótika, Ficción, Humor, Novela
ISBN: Sin Información
Edita: Hernán Hoyos
Edición: Diciembre de 1976
Páginas: 210
Dimensiones: 12.0 x 16.9 CMS
Tipo de Edición: Rústica

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